Trilogía expuesta en "Elebar".-

Author: Yan Duimich. /

Del sábado 11 al miercóles 15
de Octubre del 2008
Elebar, Nicaragua 5001
Palermo.-


La noche de los cuerpos






Brief:
3.-La noche de los cuerpos.

Precoces los humanos pueblan el escenario a actuar aunque su ignorancia sea el arma con el que van a disparar. Construyen una mascara denominada personalidad y en cada derrota su guardia, el ego, lastima al ser con el látigo del vengador. El disfraz viene siendo un sino de caducidad aunque la falacia sea trascender desde el simular.
Es solo un templo, se quema y se entierra, se llora y se anhela. Y la ignorancia tiene vigencia desde que las puertas de la apariencia la abrió una mujer condenando a los humanos a la superficialidad de la piel.-


Modelos: Maximiliano Duimich y Juan Ignacio Rojas.-
Texto: Yan Duimich.-
La noche de la mente







Brief:
2.- La noche de la mente.

Despertó por última vez el recuerdo del adiós. Una noche más estaría despierto rodeando el teléfono, la puerta y la PC. Se acostaba boca arriba y su sangre lo asustaba en el momento en que el corazón palpitaba. Su cabeza especulaba desenlaces de un final que la lluvia auguraba cada martes en el mar. Pero él estaba lúcido sangrante por su historia. Y aunque sea conciente que su mente quiebra la paz permite que la trama se enmarañe hasta atraparlo en su ficción.
Él camina al servicio de su mente, ella habla, miente y grita el hado del destino al que lo conduce sin piedad. Esa prisión encadena el cuerpo, su alma y el sol decide ocultarse una noche más.-

Modelo: Maximiliano Duimich.-
Texto: Yan Duimich.-



La Noche del espíritu









Brief:
1.-La noche del espíritu.

Apresado por los dolores de su fe el ensayo de asceta se despierta cayendo sobre su morada. Una noche más será la que pase sin dormir navegando en las plegarias. La duda hace de su fe una tibia esperanza. Frente a las derrotas de su oración, el asceta, clama a ese Dios que habita su cielo que le pida perdón. Si el dolor de este cristo crucificado es la redención el asceta pide a gritos ser clavado en su sudor.
Justo en el momento que la muerte reaparece como castigo y solución la noche se torna más oscura ingresando en la intensidad del espíritu y el límite se quiebra y se define por la luz. El brillo lo santifica y lo induce a la ascensión.
“Yo soy dentro de ti el que no muere, el que no sufre, el que es eterno. Deja tu disfraz de hombre y reconoce mi presencia en cada célula de tu creación”.-

Modelo: Juan Ignacio Rojas.-
Texto: Yan Duimich.-